Planinmex era una planta
mexicana que se dedicaba a la fabricación de materiales para la construcción. Son
los responsables de haber elaborado el material utilizado en obras tales como el
Puente Chiapas, la carretera México – Puebla y 600 de los 653 km de la ruta del
Chepe; entre otras grandes edificaciones. La principal fábrica se encontraba en
Sonora, a orillas del Río Yaqui. El 98% de sus empleados eran locales y el 2%
restante que conformaba el Consejo Directivo, eran expertos traídos de
diferentes partes del país.
En los años 50, cuando
gracias a una inversión importante por parte de constructoras en Inglaterra y
Suiza, se creó Planinmex (entonces llamado Sociedad de Constructores
Mexicanos), las leyes del medio ambiente no estaban tan estructuradas a nivel
internacional como ahora. La planta creció a pasos agigantados y en menos de 5
años, ya era reconocida a nivel nacional
como un imperio en el mundo de la construcción. En aquella época de apogeo,
nadie podría imaginarse la gran caída que se iría cocinando por décadas para
materializarse de manera irreversible en el 2012.
Desde su creación, el puesto
de la Presidencia Ejecutiva fue ocupado por la familia Ávila-Triana. Eran
empresarios experimentados y sabían cómo hacer dinero al por mayor, pero no
sentían ninguna preocupación por cuidar los bienes naturales. No es
justificación, pero en aquella época, términos como calentamiento global y
catástrofes universales como el deshielo de los polos eran simplemente inconcebibles.
El último presidente de la
planta fue Conrado Ávila-Triana Gil. Ocupó dicho puesto desde 1989 hasta la
clausura en el 2012. Cuando subió al puesto tras la muerte de su abuelo Eugenio
Ávila-Triana, todo parecía ir viento en popa. No realizó grandes cambios en el
manejo de la empresa más allá de darle una imagen más juvenil con nuevas
campañas de publicidad y colores más atractivos. Uno de sus grandes errores
recae precisamente en esta falta de revisión de los procesos: el manejo de
desechos. Por más de 35 años, todos los residuos generados por la producción de
los materiales de construcción eran botados en el Río Yaqui, el cual, con sus aguas
caudalosas, los repartía hasta el Golfo de California. Aparentemente de manera
repentina, se empezaron a escuchar casos de intoxicación en el puerto de
Guaymas. Tras algunos años de investigación, se llegó a la conclusión que era
el agua del Yaqui que estaba enfermando a las personas. Se hicieron algunas
visitas y dictámenes en contra de Planinmex, obligándolos a mejorar sus
procesos de manejo y reciclaje de los residuos generados por su actividad. Sin
embargo, nunca se les dio seguimiento. Con la finalidad de ahorrar dinero,
Conrado maquilló los procedimientos haciéndolos parecer más ecológicos y siguió
operando como de costumbre hasta el 2010. En su intención de calmar las aguas,
se recolectaron 10 mil litros de ácido sulfúrico para llevarlos a una planta de
tratamiento en Baja California Sur. Sin embargo, derivado de una falla en las
válvulas de la tubería de llenado ubicados
en los contenedores del contaminante, 3 mil litros fueron derramados en las
aguas del río. Fue entonces que los casos de enfermedades tales como
intoxicaciones y otras desconocidas llegaron a tal grado, que era innegable la responsabilidad
de la planta. Incluso, los mismos trabajadores comenzaron a enfermarse, a tener
problemas respiratorios incurables y a reclamar los seguros laborales. De los 2,000
empleados que la planta tuvo alguna vez, sólo quedaban 832 activos. Esta situación
aunada a la presión social y gubernamental llevó a la quiebra al monstruo de la
construcción más grande que México jamás haya visto. Estudios se han llevado a
cabo desde entonces y los resultados giran en torno a más de 30,000 habitantes sin acceso a agua de consumo humano y actividades productivas; más
de 10,000 personas con problemas respiratorios, de la piel o intoxicación
severa y la desaparición de 3 especies animales endémicas. Todo esto en el
periodo de marzo del 2011 a octubre del 2012.
Humillado por el escándalo
internacional y tras haber pagado una cuantiosa multa multimillonaria, Conrado
se refugió en Canadá con su familia y ya no se volvió a saber más de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario