Es hora de liberar a las mariposas, soltar las riendas, dejarte ir. Abro la jaula de mi cuerpo para que puedas volar. Sabemos que las cuerdas atan y en mi locura te libero. Lo sabías, lo sabía, sabíamos que así terminaría este desorden que fallidamente intentamos arreglar.
La verde pradera de tus ojos renacerá con mi ausencia...
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