viernes, 2 de septiembre de 2016

Claroscuro

Te busco en la luz queriendo encontrarte entre la oscuridad. Mi respiración se agota y no logro saborearte. Muero lento. Muero poco. Muero total. Del no ser como una brisa siento tu abrazo. Mi corazón da un brinco de efímera felicidad, pero el olor de tu piel me roba el aliento y me quedo más sola que nunca. Hermosa contradicción. Te deseo ausente y cuando presente te extraño. Me haces falta estando a mi lado y tu sonrisa me ilumina en la memoria. Tu traición imaginaria me atormenta, me acecha como la sombra a la tierra al ocultarse el sol... Me pregunto si es incorpórea al estar en mi imaginación o es tangible al estar en la tuya. Vuelves con la oscuridad que te trae a rastras a robarme media sonrisa negra y un par de lágrimas invisibles. Te llevas seis inhalaciones, tres litros de sudor y el vaho exhalado por placer. Me arrancas doscientos latidos y metes en el bolsillo de tu saco mis horas, mis días, mi vida... ¿Qué me queda después de ti? Mi soledad, la cual nunca te podrás llevar porque es mi sangre y son mis huesos; es mi alma y son mis sentimientos. Para llevártela tendrías que tomarme a mí y al parecer es lo único en lo que no estás interesado...

Está bien, tómalo todo... llévate todo si es la única manera de disfrutar de ti. Arranca las caricias de mi cintura y los besos de mi cuello tuyo. Yo saborearé tu calor mientras esta transición dure. Miras mis ojos de cristalina honestidad y buscas mentirme con un "te quiero" vacío... inerte... Me siento viva mientras más muero en tu aliento fatal. Muero sin ti y aún contigo sigo muriendo. Quiero montarme en tu espalda para salir de esta obscuridad que me rodea, pero parece hacerse más densa cuando tu mano roza mi hombro.

De pronto despierto en mi cama vacía y te busco. El sol brilla como siempre y como nunca. Te busco por todos lados al darme cuenta de la oscuridad ausente. ¿A dónde se ha ido? Puedo respirar. De pronto, como de un precipicio, caigo en la realidad: Aquella oscuridad que me sofoca siempre aparece caminando de tu brazo, como ama y señora de tu persona. Le perteneces.

Te busco en la luz queriendo encontrarte. Triste ironía, tú eres oscuridad...

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