domingo, 14 de agosto de 2016

Cartas Ficticias II

Mi estimado licenciado:

Si es que puedo llamarlo mío sin parecer cazadora vana de la misma incongruencia que apresa al sauce quien llama suyo al viento mundano que acaricia su verdor. Habla de un encuentro con la verdad al que mis palabras lo han arrojado, cuestión que se me apetece por más curiosa, dado que sus palabras alteran la cadencia natural de mi hálito despojándome de toda necesidad de enterarme si busco atrapar mariposas en sus mensajes, o si tan sólo soy un vagabundo tocando un violín imaginario, seducido por inexistentes notas recibidas por sus muy reales oídos.

Así mismo, mientras releía por octava vez su último mensaje con el mismo nerviosismo virgen ante sus letras que me envolvió en la primera, no pude evitar notar la evolución de nuestra constante comunicación. Recuerdo a aquella chiquilla inexperta que recibió su primer “Buenos días, Licenciada. ¿Cómo sigue?” y cómo ha crecido hasta hablar del dorso desnudo de su mano izquierda en su presencia.  Será un honor para mí llenar los bolsillos de sus prendas con las mías, mas le suplico tenga a bien demostrarme su habitual gentileza y paciencia, suplicándole que no confunda mi torpeza en estos menesteres con desinterés o peor aún, rechazo. Y aún cuando la cobardía de besarle sigue dominando a mis instintos, le pido encarecidamente que me llame por mi nombre de pila, si no le parece alarmante mi atrevimiento.

También suya...

3 comentarios:

  1. Espero 2 cosas:
    Que a tu licenciado puedas escribirle cartas de forma real, que te conteste y que el drama que logres sea el que esperabas.
    2. Como se llamará esta serie de cartas:
    " cartas reales", "cartas ficticias entregadas"
    Bueno, estaré al pendiente.

    Ro farrera, otro licenciado, pero yo solo observo

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    1. Oh, pero sí hay respuesta a mis cartas literariamente reales. Pero al no ser de mi autoría, no puedo publicarlas. El drama desborda.

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